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Los argentinos The argentines


Esenciales de Argentina
Los argentinos
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Después de casi tres años en el país, el corresponsal de la cadena británica BBC regresa a Europa y nos deja una reflexión sobre las 12 cosas que aprendió estando en Argentina. Lo que sigue no es más que un compendio muy subjetivo (y algo nostálgico) sobre algunas cosas que puede aprender un periodista extranjero de Argentina. Del trabajo y de la vida. De los paseos por la Avenida Corrientes, de los piquetes en la 9 de Julio, de las caminatas por la Patagonia, de los calores de Misiones y de los coyas de Salta: 

El tango es patrimonio nacional, pero la verdadera música que reina en la calle argentina es la cumbia. El mundo se divide entre Boca y River, entre Charly y Gustavo, entre Macri y Cristina, entre el interior y la capital, entre los que dicen "publicidad" y los que dicen "propaganda", entre el periodista Jorge Lanata y el programa kirchnerista 6,7,8, entre las rochas y las chetas, entre las divas televisivas Mirtha Legrand y Susana Giménez. En Argentina, el fin del mundo siempre parece a la vuelta de la esquina, pero rara vez suele llegar. Tan acostumbrados están los argentinos a vivir al borde del precipicio que han inventado un arte, el del "atado con alambre", que ha vuelto a este país creativo e ingenioso, sobreviviente y con una capacidad infinita de adaptarse a la montaña rusa que es este fascinante lugar. La vida es vertiginosa y el ritmo político de Argentina, más. Lo que hoy es seguro puede cambiar radicalmente al día siguiente. Y esa es una lección que aprendió a golpes este periodista, que se equivocó muchas veces y al que le costó entender que muchas cosas no son lo que parecen y que muchas otras necesitan buena dosis de perspectiva y contexto. El político que parece un líder indiscutible en enero puede no ser nadie el diciembre. Y viceversa. El equipo que arranca con dudas un Mundial de fútbol puede llegar a la final del campeonato.El "default técnico" que muchos temían en julio de 2014 no trajo el apocalipsis al país. Y cuando pensabas que jamás podría gustarte el mate o el fernet, sucumbiste. Todo cambia. El choripán no es un pan con chorizo. Es un ícono pop y un símbolo político. Más allá de eso, en Argentina siempre hay que darle un aplauso al asador. Y el tema del dólar "es complicado". Pero el del Peronismo, aún más. Unos días los argentinos creen que éste es un "país de mierda", que en algún momento de su historia se frustró su destino de potencia mundial o que no hay manera de ser "normal", pero a mí me gustan más cuando desafían al resto del mundo: "Decíme qué se siente".

El argentino es humilde, amable y familiar, reparte abrazos y dice te quiero a menudo. Se interesa por saber más de quien viene de fuera. Son mujeres y hombres para los que el asado del domingo es sagrado, que golpean cacerolas para protestar y para celebrar, que han hecho un arte de la costumbre de hacer fila y esperar, para los que la amistad está por encima de todo. No importa que en realidad seas manchego y que nunca en tu vida hayas pisado Galicia. Si eres español, el Argentino te llamará "gallego".Ah, la "interna". Una de esas palabras que todo periodista extranjero debe aprender para entender que detrás de cada historia hay un conflicto, una rivalidad, una tensión, a menudo entre grupos que buscan fines similares. La interna peronista, la interna del sindicato, la interna de la asociación de víctimas. El reflejo de una sociedad que ama el debate y la discusión y una trampa para el que crea que en este país todo es como parece. Cuando tienes una duda no pides que te la aclaren, preguntas "si puedes hacer una consulta". Llegas a Argentina y te causan gracias los chamuyos (el arte nacional del piropo), pero detestas el drama y el histeriqueo (ahora me gustas y después no, ahora que me buscas ya no te quiero). Ahora te cansa el chamuyo, pero te has convertido en un dramático histérico y vivirás con esa divertida maldición por el resto de tu vida. Besos. Besos por todos lados... En la fila del mercado, besos. En el cine, besos. Y cuando te presentan a alguien nuevo, besos.

Los argentinos no responden al estereotipo de seres arrogantes ni se creen superiores.
Los argentinos tienen las cataratas de Iguazú y el glaciar Perito Moreno, los cerros del Norte y los picos de la Patagonia, los vinos de Mendoza y las ballenas del sur.
Los argentinos tienen el dulce de leche, la carne, la mano de Maradona, a Ricardo Darín y a Las Leonas, la noche de Palermo, Relatos Salvajes, Esperando la Carroza y las páginas de Borges "El argentino no es arrogante, es sólo que es consciente de que vive, sin lugar a dudas, en uno de los mejores lugares del mundo."


 After almost three years in the country, the correspondent of the British chain BBC returns to Europe and leaves us a reflection on the 12 things that he learned while being in Argentina. What follows is nothing more than a very subjective (and somewhat nostalgic) compendium on some things that a foreign journalist from Argentina can learn. Work and life. Of the walks along the Corrientes Avenue, the "piquetes"(protests) on July 9th avenue, the walks in Patagonia, the hot temperatures of Misiones and the coyas of Salta: The tango is national heritage, but the real music you will listen on the Argentine street is cumbia. The world is divided between Boca and River, between Charly (Garcia) and Gustavo (Ceratti), between Macri (nowadays president) and Cristina(The last president of Argentina), between the interior and the capital, between those who say "publicity" and those who say "propaganda", between journalist Jorge Lanata and the Kirchner program 6,7,8 between rock lovers and chetas, between the television divas (prima donna) Mirtha Legrand and Susana Giménez. In Argentina, the end of the world always seems around the corner, but rarely comes. So accustomed are the Argentines to live on the edge of the precipice that they have invented an art, the one of the "tied with wire", that has returned to this country creative and ingenious, survivor and with an infinite capacity to adapt to the rollercoaster that is this Fascinating place. Life is vertiginous and the political rhythm of Argentina, more. What is safe today can change radically the next day. And that is a lesson that learned to beat this journalist, who was wrong many times and that it cost him to understand that many things are not what they seem and many others need a good dose of perspective and context. The politician who looks like an undisputed leader in January may be nobody in December. And vice versa. The team that starts doubly a World Cup can reach the final of the championship. The "technical default" many feared in July 2014 did not bring the apocalypse to the country. And when you thought that you could never like "mate or fernet," you succumbed. Everything changes.

The choripán is not a bread with chorizo. It is a pop icon and a political symbol. Beyond that, in Argentina always have to give an applause to the grill. And the issue of the dollar "is complicated." But  "Peronism", even more. Some days the Argentines believe that this is a "country of shit", that at some point in their history was frustrated their destiny of world power or that there is no way to be "normal", but I like them more when they challenge the rest Of the world: "Tell me what it feels like."
The Argentine is humble, kind and familiar, gives hugs and says I love you often. He is interested in knowing more about who comes from outside. They are women and men for whom the Sunday roast is sacred, they beat pots to protest and to celebrate, they have made an art of the custom of queuing and waiting, for which friendship is above all else.

It does not matter that you are really from La Mancha and that you have never stepped on your life in Galicia. If you are Spanish, the Argentinean will call you "Galician". Ah, the "intern". One of those words that every foreign journalist must learn to understand that behind every story there is a conflict, a rivalry, a tension, often between groups that seek similar ends.

The internal Peronist, the internal of the union, the internal of the association of victims. The reflection of a society that loves debate and discussion and a trap for the one who believes that in this country everything is as it seems. When you have a doubt do not ask for clarification, ask "if you can make an appointment". You come to Argentina and you are thankful for chamuyos (the national art of piropo), but you hate drama and hysteria (now I like you and then not, now that you are looking for me, I do not love you anymore). Now you get tired of the chamuyo, but you've become a dramatic hysteric and you will live with that funny curse for the rest of your life. Kisses. Kisses everywhere ... On the market line, kisses. In the movies, kisses. And when they introduce you to someone new, kisses. Argentines do not respond to the stereotype of arrogant beings or believe themselves superior.
The Argentines have the Iguazu Falls and the Perito Moreno Glacier, the northern hills and the peaks of Patagonia, the wines of Mendoza and the southern whales.
The Argentines have dulce de leche, the meat, the hand of Maradona, Ricardo Darín and Las Leonas, the night of Palermo, Wild Stories, Waiting for the Chariot and the pages of Borges "The Argentine is not arrogant, it's just that he is aware that he lives, without a doubt, in one of the best places in the world."


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